POLKA DOT, EL PODER DE LOS LUNARES

POLKA DOT, UN estampado atemporal

El Polka Dot ha protagonizado el lenguaje estético de Carolina Herrera desde sus orígenes: la diseñadora venezolana ha incluido los lunares en sus colecciones, tanto de moda como de perfumes, desde su debut en 1981 en el Club Metropolitan de Nueva York. Estampados, bordados, recamados, flocados, perfilados con lentejuelas y cosidos uno a uno, grandes y sobredimensionados o pequeños como gotas de agua sobre tul, experimentando con sus formas, colores y texturas; siempre hacen acto de presencia. En Carolina Herrera, los lunares son una constante fuente de inspiración, una invitación a la creatividad en continua evolución..

El simbolismo de este estampado es tal que cuando Carolina Herrera lanza en 1988 Carolina Herrera New York, su primer perfume, escoge el Polka Dot para decorar el envoltorio. Negros sobre fondo blanco, gráficos, elegantes y con un punto irreverente, los topos son la señal inequívoca del estilo Herrera.

Este poderoso código estético se moderniza con la línea de primavera- verano 2019: camisas vaporosas realzadas con maxi-cuellos, minivestidos de inspiración ochentera y hombros al aire con flores y mangas globo de lunares. Un rompedor juego visual, donde no faltan las rayas, que remite a la fabulosa imaginería de los pintores cubistas.

PURO MISTERIO

Sobre su primera colección, Carolina Herrera asegura que es “su favorita” y que “allí ya estaba todo”: el color blanco, los vestidos túnica, las mangas escultóricas y, por supuesto, el Polka Dot. Sobre la pasarela, supermodelos de la talla de Imán y Jerry Hall rescatan el glamur misterioso de las femmes fatales cinematográficas a las que admira desde adolescente cuando le maravillaban Greta Garbo y Marlene Dietrich. En el Club Metropolitan recreará esa atmósfera convirtiéndolo en una versión contemporánea de la época dorada de las divas, con modelos desfilando a ritmo de una banda interpretando a Cole Porter.

Ese mismo misterio rezuma en los retratos que de Carolina hicieron reconocidos artistas como Francesco Scavullo, Jose Sigala, Annie Leibovitz o Robert Mapplethorpe. De los más conocidos es el de Victor Skrebneski, donde posa con un velo de lunares blanco y negro.

UN MOTIVO CON HISTORIA

En Carolina Herrera el uso del Polka Dot es elocuente: asidua a la Alta Costura parisina desde joven, Carolina Herrera remite con su empleo a la cultura española ancestral y a la alta costura europea. En los años 80, los combina con otro clásico, las rayas, siempre en blanco y negro. En los 90 y, sobre todo, a partir del año 2000, opta por declinarlos en una alegre paleta cromática..

Este grafismo trasciende a otros códigos como las rayas, las flores o los bloques de color contrapuestos. Un binomio de fuerte impacto estético que se convierte en un campo de investigación donde Carolina Herrera demuestra su capacidad para el equilibrio y la armonía, con el que tanto le gusta jugar a través de volúmenes, tejidos y colores.